Tener una razón, un despertar motivado, un caminar impulsado, un respirar valorado.
Cómo despierta todos los días la madre para sus hijos, el maestro para sus alumnos, el médico para sus pacientes, el actor para su público.
Esa fuerza que hace que nuestra sangre circule más rápidamente, que nuestros huesos se sostengan mas tiempo, hace que nuestros ojos mantengan abiertos mucho más.
Es extraño como cambian las situaciones de vida, cómo todo lo que era antes ya no está y lo difícil que es acostumbrarse al ahora, a el nuevo comportamiento de los seres que te rodean, al cambio de lugar, a la pérdida de unos y a la bienvenida de otros, al olvido de sí mismo, al olvido de ellos.
Sólo queda acostumbrarse, aceptar los cambios de estado de esto que se llama VIDA, aceptar no las soledades, sino la madurez, aceptar los años y no la vejez, aceptar la época y no quedarse en el pasado, aprender de todo aquello que se vivió; pero ya quedó atrás.
Ahora... buscar esa motivación mañanera que hace que tu sangre corra más rápido, tus huesos resistan mas de pie, tus ojos permanezcan mas abiertos y tus ganas siempre estén creciendo.



