TE AMARÉ - SILVIO (EL GRANDE)

lunes, 24 de junio de 2013

SUEÑO 2


Tuve un sueño, soñé con alguien, un hombre un poco más joven que yo, recuerdo que tenía unos labios color carmesí, ojos de negro profundo los cuales no querías dejar de mirar, una piel un poco pálida pero serena, cabello negro azabache ni muy corto ni muy largo, llevaba puesta una camisa de cuadros con varios tonos de azul, soñé que estábamos entre Sydney y Medellín mi ciudad natal, era una combinación extraña de ciudades, lugares de una y edificios de la otra, gente de una y gente de la otra, soñé que estábamos recorriendo la ciudad tratando de recuperar mis maletas porque las había olvidado en un hotel un poco extraño, estuvimos todo el tiempo juntos, no dejaba de mirarte, me di cuenta de tu compasión cuando estábamos en el tren y alguien lo abordó para pedir un par de monedas, no recuerdo mucho nuestras conversaciones, pasábamos y pasábamos estaciones de tren, hasta que por fin llegamos al destino, era una construcción sencilla con unas escaleras largas de cemento yo me apresuré a buscar las maletas pero ya no estaban en el cuarto original, fui a la habitación de la administración, vos me esperabas en las escalas, pero que estúpido debí decirte que me acompañaras para estar a tu lado por unos segundos más, fui al cuarto de administración y había unas mujeres ancianas con bebés de plástico rodeando mis maletas fue una situación extraña, cuando de repente desperté, lamentablemente desperté, abrí los ojos, y estabas tú ahí al lado de la cama y me di cuenta que no eras el hombre del sueño, suspiré, te abracé.



Quién será ese hombre de mis sueños? Y por qué no eres tú? Quiero volver a soñar con él, revivir momentos con él, así sea sólo en sueños.

SUEÑO 1


Ayer soñé contigo, soñé que te conocía, soñé que salíamos a cenar, soñé que me llamabas por teléfono, soñé que me tomabas de la mano, anoche soñé que me abrazabas, soñé que me presentabas ante tus parientes, anoche soñé contigo, así latente, justo como te imaginaba. Pero nunca me mostrate tu rostro, tengo un vago recuerdo de tu mirada, quisiera volverte a soñar y que mi mente grabara todo como un video para volverte a soñarte cada vez que pueda. 

Espero volver a soñar contigo.

domingo, 2 de junio de 2013

Me voy

Vacío en el pecho, ojos desorbitados, manos sudorosas, pensamientos vienen y van y despedidas, creo que todos odiamos las despedidas, los aeropuertos, estaciones de tren, de bus, odiamos decir adiós, pero algo que viene conmigo desde hace años atrás es decir adiós, algunas veces no es necesario decirlo sólo con una mirada basta para que entiendan que no voy a regresar, en este caso dejo todo atrás, dejo lo que soy en esta tierra atrás, siento confort porque tal vez dejo recuerdos que quiero dejar acá o situaciones que quiero dejar acá, pero a la vez siento miedo porque dejo el confort y me voy con los ojos cerrados por ti, porque me gusta la persona que soy cuando estoy contigo.

Quería como escribir algo extenso y perenne con respecto a mi partida, pero cambié de decisión, no tiene sentido, será difícil lo sé, porque las despedidas son difíciles, más aún cuando le dices adiós a tu madre y a tu familia, pero es sólo cuestión de momentos, te irás, serás feliz, algunas veces con lágrimas, desesperos, soledades, sonrisas, sueños, esfuerzos y con todo aquello que trae la vida, lo más importante es que me voy pero con rumbo, me voy porque hay alguien que me espera, me voy porque tengo fe y esperanza en el amor, me voy porque muero por besarte y verte todos los días cuando me despierte, me voy porque cambiaste mi vida y no te quiero dejar ir, me voy porque quiero ser yo sin tabúes, sin restricciones, porque me cansé de vivir esta obra de teatro.


Me voy porque finalmente te encontré, finalmente me encontraste y no te voy a dejar escapar.

Parar y pensar

No les ha pasado que algunas veces odian una parte de ustedes mismos, que por más que tratan y tratan  lo siguen haciendo sin ninguna explicación, buscando una excusa sin sentido para sentirme cómodos, cosas tan sencilla como ¿por qué dije eso?, ¿por qué hice eso?, ¿por qué actué así?, para mí siempre es una lucha constante entre el yo ideal y el yo verdadero, no me refiero a que soy otra persona, me refiero a que me avergüenzo a veces de mis horas encerrado en mi cuarto con pensamientos decadentes o acciones humanas inevitables, tampoco quisiera ser un ser perfecto, correcto, sin ninguna señal de error, pero si me adoraría controlar la curiosidad humana en algunos casos y la lívido placentera que tenemos todos los hombres en cualquier condición sexual.

Me odio a mi mismo en algunos casos, algunas veces odio lo que escribo, odio lo que pienso, odio lo que hago, algunas veces odio como soy e idealizo ese ser que quiero ser y me reflejo en un espejo de agua, y quiero arrancar del fondo a eso hombre que se encuentra detrás de la superficie y quisiera ser él para siempre, pero es imposible, pienso que todos al fin y al cabo tienen algo que esconder y que esos secretos que poseemos los guardamos solo para nosotros y eso nos convierte en humanos, el padre y la madre, el rey y la reina, el presidente y la primera dama, el escritor y la periodista, el actor y la cantante, el zapatero y el mensajero, todos somos seres complejos con un micromundo dentro de nuestras cabezas un micromundo que sólo nosotros conocemos y que es tan nuestro que ni siquiera el padre, el rey, el presidente, el escritor, el actor y el zapatero tienen idea de que escondemos y de que pensamos, digamos entonces, en términos religiosos que sólo Dios, ese Ser al cual se le atribuyen todas las súplicas, bendiciones y gracias, solo Él lo sabe todo y como es un Ser de perdón y piedad Él siempre nos perdona, hablo en caso de que esos pensamientos o secretos tengan un lado maquiavélico.

Odio como soy algunas veces pero represento un ser de carne, sangre y hueso, esa raza que pudo haber sido un error desde el principio de los tiempos, entonces seguimos con el estigma de seguir errando porque errar es de humanos.


Odio como soy algunas veces y repito; no me quiero convertir en un adonis, pero si quiero tener la capacidad de parar, de analizar en cuestión de segundos y pensar ¿qué puede ocurrir? o ¿qué se puede sentir después? y parar y parar, en ese caso me transformaría en un reprimido sin momentos de ocio, huyendo del silencio y de la soledad, huyendo del descanso y la desolación necesaria, entonces voy a encontrar un balance entre la estupidez y la racionalidad, pues somos un error desde el principio ¿comó podré parar y pensar?