Algo mágico, alguna luz que caiga, algún hada que entre por mi portillo y me diga: “pídeme tres deseos”, esperas saltar por el mirador de tu casa y seguir volando arriba de los postes, arriba del asfalto, arriba de la ciudad, tal vez he pensado en encontrarme algún duendecillo detrás de un árbol buscando un tesoro perdido, o me puede embestir un minotauro en algún lugar cerca al castillo de la princesa, pensar en un mundo de mariposas multicolores que te levantan de la cama y te llevan a esa aldea más allá del océano. Lugares inimaginables, paisajes torrenciales, hamacas en el cielo, nubes que lancen flores, ángeles verdaderos. Cupidos traviesos enamorando a todo el mundo, mundos subterráneos, dinosaurios exiliados.Colores nuevos, olores nunca sentidos, poderes sobrenaturales, toques de fantasía, conejos debajo de los sombreros, animales parlanchines, arañas como mascotas domésticas, agua que brota de tus manos, frutas que salen de tu despensa.
Creo en todo ello, pues nunca pierdo la esperanza, nunca he dejado de ser niño, de buscar debajo de mi almohada el aguinaldo de navidad, de obtener dinero por el diente que cae (gracias al ratón Pérez), de agacharme bajo las cobijas esperando al coco, de esperar a mi hermano en la terraza de mi casa traído por una cigüeña, (nunca llegó y aún lo espero), correr y correr con mi amigo imaginario buscando a pinocho, esperar que ring ring renacuajo toque a mi puerta, aún no he perdido eso, aún lo siento.
Sé que algún día o nunca llegarán, pero sólo me conformo con que esta sociedad ignorante sin culpa, se acostumbre a nosotros, pues nosotros estamos acostumbrados a ellos, se acostumbre a vernos cogidos de las manos, se acostumbre a nuestras miradas, a nuestra sensibilidad y creatividad, que mi familia se acostumbre a ello, a las diferencias, al amor, sólo espero algún día saltar por el balcón de mi casa y volar, esperando que algunas mariposas iluminadas me aguarden si caigo.

