Llego 7:30AM en punto (en la mayoría de los casos), poso mi pequeño trasero sobre la silla que se encuentra en el cubículo que me fue asignado, empiezo mis labores cotidianas, pero no si antes irme a viajar a otros lugares diferentes a mi pequeño cubículo. Se preguntarán como hago eso posible?. Cada tres días o cada semana recargo mi mp3 con canciones viejas, no tan viejas y actuales, entonces en el instante en que me siento en la silla de mi oficina, coloco los audífonos en el oído y en cuestión de un instante me hallo en la noche en algún lugar de alguna parte con los ojos cerrados bailando electro, o me hallo en el mar con algo de lounge, también viajo al pasado con algo de rock en español clásico, esas canciones que nunca mueren y siempre te hacen recordar, me remito también a España a través del flamenco o tal vez al Brasil con algo de música caribe.Sólo es cerrar los ojos por un instante, escuchar la melodía y me escapo de la realidad catecúmena, que no es tan mala, pero es realidad.
La música es esencial y vital en el proceso cotidiano de mi vida, en mi proceso cotidiano de vivir, las letras en conjunto con las tonadas rítmicas suaves o movidas, tenues o encendidas, hacen de esto, de esta piel, de estos ojos, de estas manos, de este cuerpo, de este ser, un individuo mas soñador e imaginativo. La música me hace abrazar, sonreír, me pone de mal humor, nostálgico hasta el punto de hacerme llorar.
Melómano, adicto a los sonidos, adicto a las palabras, adicto a lo esencial, adicto a los escritos, adicto a los vuelos de pensamiento, adicto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario