Ese miedo que siempre nos persigue, ese terror de que las cosas no salgan como vos las esperas, es una incertidumbre constante, un ir y venir, estar y no estar. Me da igual si me llamas, me da igual llamarte, no me gustan los gatos, me gusta dormir bien, no me gusta el desorden, me gusta cuidar de mi, me gusta cuidar de vos, pero vos no dejás, no tenés tiempo, algunas veces no te bañas, no almuerzas, no desayunas, no comes, corres, caminas, duermes poco, no sé que más espacios compartir, no sé que más ingeniarme, el sexo es repetitivo, no soy muy lanzado ni muy creativo en ello, y vos tampoco ayudas mucho.Buscar otras posibilidades, estar pendiente sólo de mi y de mi empleo, tener que ir a visitarte, llamarte, reportarme, preocuparme, temor, miedo a estar solo, y quien dice que estaré solo?, no creo que tendré aquel destino catastrófico del hombre de la luna. O tal vez me estoy convirtiendo en su reencarnación, je je... Ahora estoy un poco melodramático.
La verdad es que ahora, antes y quizás después nunca sabré que es lo que quiero, que corazones tomaré y que corazones me tomarán, me pregunto cómo terminará todo esto y ni siquiera ha acabado de empezar.
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