TE AMARÉ - SILVIO (EL GRANDE)

miércoles, 7 de julio de 2010

CUANDO LLEGUE A CASA

Espero llegar a casa y tener a alguien a quien llamar.
Millones de segundo desperdiciados en aquella sala de chat tan seca, tan muerta, tan inerte, segundos que no se devuelve, segundos que se mueren para nunca volver. Hola! ¿Cómo estás?... ¿Cómo te llamás?... ¿A qué te dedicas?, me parece ya tan repetitivo, creo que he dicho cientos de veces David, 26 años, Ingeniero, alto, delgado… a veces me apeno, es patético tener esperanzas en aquella sala de chat tan seca, tan muerta, tan inerte.

Hola! Que más pues?.. Cómo te ha ido?.. me dijo, le dije; la verdad no lo sé, no lo recuerdo, fue algo diferente, tal vez el destino y los dioses del universo se conjugaron para que aquel saludo se convirtiera en palabras extensas, luego en conversación y ahora en llamadas telefónicas.
El tono de su voz que parece suave brisa de playa para mis oídos, lo coherente de sus palabras refrescan mi mente y pienso aún existe, está allí al otro lado del teléfono, su conversación hace que calle, parece un arrullo, su voz ha sido una canción de cuna antes de dormir, me inspiran sus sueños, sus deseos, su entorno, su vida, su esencia.

Claro que existe el miedo, el miedo de que todo quede sólo en voces y oídos al otro lado del teléfono, el miedo de que nuestros ojos pasen desapercibidos y no se entrelacen como una cadena, el miedo de que todo quede en un par de días; cómo suele suceder, el miedo de que vos allá y yo acá; siempre así, vos allá y yo acá. Existe ese miedo terrible que se borra en el instante en el que escucho su voz.

Quisiera que siempre se quedara así, en llamadas, en voces, en misterio, en esperanzas, en ilusiones, en sueños, en arrullos antes de dormir. Quisiera siempre quedarme así para tener a quien llamar cuando llegue a casa.

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