No les ha pasado que algunas
veces odian una parte de ustedes mismos, que por más que tratan y tratan lo siguen haciendo sin ninguna explicación,
buscando una excusa sin sentido para sentirme cómodos, cosas tan sencilla como
¿por qué dije eso?, ¿por qué hice eso?, ¿por qué actué así?, para mí siempre es
una lucha constante entre el yo ideal y el yo verdadero, no me refiero a que
soy otra persona, me refiero a que me avergüenzo a veces de mis horas encerrado
en mi cuarto con pensamientos decadentes o acciones humanas inevitables,
tampoco quisiera ser un ser perfecto, correcto, sin ninguna señal de error,
pero si me adoraría controlar la curiosidad humana en algunos casos y la lívido
placentera que tenemos todos los hombres en cualquier condición sexual.
Me odio a mi mismo en algunos
casos, algunas veces odio lo que escribo, odio lo que pienso, odio lo que hago,
algunas veces odio como soy e idealizo ese ser que quiero ser y me reflejo en
un espejo de agua, y quiero arrancar del fondo a eso hombre que se encuentra
detrás de la superficie y quisiera ser él para siempre, pero es imposible,
pienso que todos al fin y al cabo tienen algo que esconder y que esos secretos
que poseemos los guardamos solo para nosotros y eso nos convierte en humanos,
el padre y la madre, el rey y la reina, el presidente y la primera dama, el
escritor y la periodista, el actor y la cantante, el zapatero y el mensajero,
todos somos seres complejos con un micromundo dentro de nuestras cabezas un
micromundo que sólo nosotros conocemos y que es tan nuestro que ni siquiera el
padre, el rey, el presidente, el escritor, el actor y el zapatero tienen idea
de que escondemos y de que pensamos, digamos entonces, en términos religiosos
que sólo Dios, ese Ser al cual se le atribuyen todas las súplicas, bendiciones
y gracias, solo Él lo sabe todo y como es un Ser de perdón y piedad Él siempre
nos perdona, hablo en caso de que esos pensamientos o secretos tengan un lado maquiavélico.
Odio como soy algunas veces pero
represento un ser de carne, sangre y hueso, esa raza que pudo haber sido un
error desde el principio de los tiempos, entonces seguimos con el estigma de
seguir errando porque errar es de humanos.
Odio como soy algunas veces y
repito; no me quiero convertir en un adonis, pero si quiero tener la capacidad
de parar, de analizar en cuestión de segundos y pensar ¿qué puede ocurrir? o ¿qué
se puede sentir después? y parar y parar, en ese caso me transformaría en un
reprimido sin momentos de ocio, huyendo del silencio y de la soledad, huyendo
del descanso y la desolación necesaria, entonces voy a encontrar un balance
entre la estupidez y la racionalidad, pues somos un error desde el principio ¿comó
podré parar y pensar?

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