Vacío en el pecho, ojos
desorbitados, manos sudorosas, pensamientos vienen y van y despedidas, creo que
todos odiamos las despedidas, los aeropuertos, estaciones de tren, de bus,
odiamos decir adiós, pero algo que viene conmigo desde hace años atrás es decir
adiós, algunas veces no es necesario decirlo sólo con una mirada basta para que
entiendan que no voy a regresar, en este caso dejo todo atrás, dejo lo que soy
en esta tierra atrás, siento confort porque tal vez dejo recuerdos que quiero
dejar acá o situaciones que quiero dejar acá, pero a la vez siento miedo porque
dejo el confort y me voy con los ojos cerrados por ti, porque me gusta la
persona que soy cuando estoy contigo.
Quería como escribir algo extenso
y perenne con respecto a mi partida, pero cambié de decisión, no tiene sentido,
será difícil lo sé, porque las despedidas son difíciles, más aún cuando le
dices adiós a tu madre y a tu familia, pero es sólo cuestión de momentos, te
irás, serás feliz, algunas veces con lágrimas, desesperos, soledades, sonrisas,
sueños, esfuerzos y con todo aquello que trae la vida, lo más importante es que
me voy pero con rumbo, me voy porque hay alguien que me espera, me voy porque
tengo fe y esperanza en el amor, me voy porque muero por besarte y verte todos
los días cuando me despierte, me voy porque cambiaste mi vida y no te quiero
dejar ir, me voy porque quiero ser yo sin tabúes, sin restricciones, porque me
cansé de vivir esta obra de teatro.
Me voy porque finalmente te
encontré, finalmente me encontraste y no te voy a dejar escapar.

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